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Covirán Granada y el retorno de los sultanes del Palacio

14/04/2018 Con la responsabilidad que suponía el tomar el testigo del baloncesto en una ciudad de baloncesto como Granada, el Fundación GBC ha necesitado de apenas cuatro años para pasar de la Primera División Nacional a una Liga LEB Oro que será una realidad para ellos la próxima temporada tras la culminación del ansiado ascenso sobre la cancha del Basket Navarra.
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PABLO ROMERO / ÁREA DE COMUNICACIÓN FEB

Cuatro, tan solo cuatro años ha necesitado el Fundación CB Granada para poder recuperar el lugar que le correspondía en el baloncesto nacional a una ciudad que se vio despojada de su historia baloncestística a finales de la temporada 2011/12.

Una nueva etapa que dio comienzo con el autóctono Pablo Pin a los mandos del equipo y con todo un histórico como Jesús Fernández ostentando la capitanía del equipo junto a Pablo García. Los tres pilares de un proyecto que fue quemando etapas desde la cancha del Pabellón Veleta hasta alcanzar la Liga LEB Plata en apenas un par de temporadas.

Con el club creciendo de manera imparable en el plano deportivo, la directiva encabezada por Óscar Fernández-Arenas supo estar a la altura de sus jugadores acompañado su entrega de un crecimiento económico y social que se tradujo en el imprescindible apoyo de la firma Covirán como patrocinador principal y el retorno del baloncesto profesional a la cancha del Palacio de los Deportes.

 

Tres año en LEB Plata como paso previo al éxito:

Así comenzó el asalto a una Liga LEB Plata en la que el Covirán Granada lanzó su carta de presentación con una temporada inaugural (2015/16) en la que el reto inicial de la permanencia quedó muy pronto atrás permitiendo al equipo el poder alcanzar los Playoffs por el ascenso.

La semilla nazarí comenzaba a germinar y, con ella, las raíces del baloncesto se asentaban con fuerza en una ciudad que llamaba de nuevo con fuerza en enero del pasado año 2017 con la organización de una Copa LEB Plata que entregaba al club su primer título oficial en el baloncesto nacional. La historia comenzaba a escribirse y Granada soñaba de nuevo con más de 5.000 espectadores en sus gradas.

No pudo llegar el sueño del ascenso en esa segunda temporada pero la promoción parecía un deseo cada vez más cercano para una entidad que lanzaba un auténtico órdago en el mercado invernal del pasado verano. Con el regreso a casa de Eloy Almazan como capitán y la llegada de hombres procedentes de la LEB Oro como Manu Rodríguez o Devin Wright, la entidad lanzaba todo un mensaje a sus riv del baloncesto profesional a la cancha del Palacio de los Deportes.

 

2018, un año para reconciliarse con la historia:

Afianzados en la parte alta de la tabla clasificatoria durante toda la temporada, los hombres de Pablo Pin han tenido que pelear por la primera plaza con unos Globalcaja La Roda y HLA Alicante que plantearon una dura batalla durante todo el campeonato.  

Una lucha que entregó a los andaluces el campeonato de invierno y, por tanto, la histórica clasificación como organizador de la Copa LEB Plata por segundo año consecutivo. Una reedición de lo vivido un año antes y en el que los andaluces reeditaron el título de campeones batiendo de nuevo el récord de espectadores de la final con 6.354 espectadores en sus gradas.

Así logró el Covirán Granada la inercia necesaria para poder dominar una segunda vuelta en la que su mano a mano con su rival manchego desembocó en una oportunidad única a dos jornadas del final. Con un doble match-ball en sus manos, el equipo no desaprovechó la oportunidad de confirmar su ascenso en su visita a la cancha de un Basket Navarra que se había mostrado infalible en su casa durante toda la temporada.

Un encuentro no exento de dificultad y en el que el vigésimo segundo triunfo de la temporada terminó convirtiendo en campeón de la Liga LEB Plata 2017/18 con el consiguiente premio añadido del ascenso a la Liga LEB Oro.

El ansiado reto se subía así al autobús del equipo para dar comienzo a una larga noche en la capital nazarí, aquella en la que Pablo Pin y sus hombres devolvían a su ciudad al lugar que por historia y tradición nunca debieron abandonar.

Covirán, campeón en Pamplona (Foto: Fermín Rodríguez)
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