Noticia ► FEBRERO 11

La gran estrella que no pudo entrar en la NBA (2001)

2/11/2016 “He visto jugar a Jerry West, Oscar Robertson y Michael Jordan, y nunca he visto a nadie como él con el balón”. “El mejor jugador que vi nunca”. Eso dijeron de él entrenadores de prestigio. Para quienes le conocieron, Raymond Lewis (Los Angeles, 3/IX/1972) es uno de los mejores jugadores que ha dado el baloncesto. Pero nunca llegó a la NBA. Ni siquiera jugó en Europa. Ha pasado a la historia como el rey del “streetball” en su ciudad natal.
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JUAN ANTONIO CASANOVA

Aquel base de 1,88 m iba para figura grande. Con el instituto Verbum Dei ganó tras campeonatos seguidos de su división y en dos de ellos fue elegido jugador del año. El hecho de que su entrenador, en vista de la enorme superioridad sobre sus rivales, le prohibiera lanzar a canasta en los 5 primeros minutos de cada período sirvió para acrecentar su temprana leyenda. Las mejores universidades, empezando por UCLA, quisieron recrutarle, pero él optó por la Cal State de Los Angeles. Dicen que porque le regalaron  un Corvette rojo y becas para sus amigos.

En su primera campaña fue el máximo anotador del país, con un promedio de 39 puntos y un tope de 73. En la segunda, 33. No esperó más; se iba a la NBA. A los Sixers, que le eligieron en el puesto 18 del “draft” del 73 y le ofrecían lo que él creía que eran 450.000 dólares por tres años. En realidad era mucho menos durante aquel período, 190.000; el resto, a cobrar mucho después. Firmó el contrato sin reparar en ese detalle e hizo maravillas en los entrenamientos. Cuentan que en uno de los partidillos entre la plantilla el entrenador, Gene Shue, no le sacó tras el descanso porque llevaba ya ¡60 puntos! y estaba humillando a Doug Collins, número 1 del “draft” y capitán del equipo de EE.UU. en Munich’72. Quiso renegociar su contrato, el club se negó y él –un tipo de fuerte carácter, por decirlo de un modo suave- se marchó. Cuando iba a fichar por los Utah Stars de la NBA, los Sixers se lo impidieron, porque aún tenía contrato con ellos.

Nunca se pusieron de acuerdo. Ni con ningún otro club. Estaba en la lista negra. Así que fueron las calles de Los Angeles las que disfrutaron de su talento excepcional. Entre sus hazañas, los 56 puntos que marcó, jugando sólo tres cuartos, al equipo de Michael Cooper, campeón de la NBA y afamado defensor.

Lewis murió el 11 de febrero del 2001, a los 48 años, por las complicaciones de la amputación de su pierna derecha.

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