Noticia ► FEDERACIÓN DE BALONCESTO DE MADRID
Jesús María, aquí juegan todos
7/10/2012 El escenario es privilegiado. Un colegio en la calle Juan Bravo cercano a los cien años. Un palacete de techos enormes, con maderas nobles y una monumental capilla que envidiaría cualquier municipio de España. Pero el Jesús María es también un clásico del baloncesto madrileño, de una manera de entender el deporte, enfocado a la educación. El organigrama técnico del club está formado por profesores del colegio y la filosofía está clara: por encima de ganar o perder, aquí juegan todos.
El origen del colegio Jesús María (al menos en su emplazamiento actual) se remonta a 1927, cuando se realizó el traslado desde las primeras instalaciones de la calle Velázquez hasta el flamante edificio de Juan Bravo. El baloncesto llegó en los años 50 de la mano de la legendaria entrenadora Ita Poza. Pese a la carencia de instalaciones, solo una pista de tierra con dos canastas, las primeras jugadoras formaron el equipo Jesús María-JIPSA, que disputó un campeonato de España oficioso bianual que ganó en abril de 1958. Dos años después quedaron subcampeonas de los Juegos deportivos internacionales de San Sebastián y conquistaron los Campeonatos Internacionales de la FISEC disputados en Estrasburgo.
En octubre de 1960, cuatro de aquellas jugadoras, Pepa Senante, Milagros Couchoud, Maribel Díez de Lastra y Mª Antonia Flaquer, se unieron a otras del Asunción, y, bajo la dirección de Ita Poza, formaron el CREFF Madrid, que dominó en el baloncesto femenino nacional durante una década. Hasta mediados de los años 70, el colegio Jesús María siguió aportando jugadoras al mejor equipo de España. Ese boom del baloncesto femenino, impulsado desde el colegio, se notó en el centro con la construcción del pabellón polideportivo tras solventar una sucesión de complicados trámites urbanísticos.
Ya con unas instalaciones adecuadas, que se mantienen a pleno rendimiento hasta la actualidad, el baloncesto continuó como único deporte, siempre entendido como refuerzo de la educación física y complemento a la educación pero sin estructura de club organizado. En los años 80, una antigua jugadora del CREFF y madre de alumnas, Teresa Pérez Villota, creó un nuevo CREF (ahora con una sola F) vinculado al colegio y con la colaboración del APA. Gracias a su impulso, los equipos crecieron hasta 18, dos por curso, y el senior femenino volvió a colarse entre los mejores de España.
Entre 1996 y 1997, el CREF se ‘emancipó’ y, gracias a la unión de la dirección del colegio y de varios padres, surgió el CD Claudina Thevenet Jesús María, como siempre centrado en el baloncesto. “El primer presidente fue Ángel González de Ibarra, una de las personas que más han potenciado el deporte en el colegio. Él y otros cuatro o cinco padres redactaron unos estatutos que todavía regulan la actividad del club. En ellos se potencia que los niños del colegio Jesús María hagan deporte. No somos un club fichador sino que nos basamos en nuestra cantera, en los niños del cole”, explica Julio Gil, actual presidente.
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