Acaba el partido por el tercer y cuarto puesto y Femení Sant Adriá conquista la medalla de bronce en el campeonato de España cadete femenino. Tras el tradicional paso por la ducha de su entrenador, Daniel José, le preguntamos por la clave del club catalán, que esta temporada también había conquistado el subcampeonato en el Junior celebrado en Zaragoza: “Nuestro secreto es que tenemos un magnífico director técnico que ficha a las mejores jugadores y un staff técnico de los mejores de Cataluña y España”. El presidente del club, José Aneas, también reafirma este hecho. “Si alguien tiene que llevarse la gloria pública, ese es Daniel Poza, nuestro director técnico”.
A él nos dirigimos. Y empieza a desgranarnos las claves de esta exitosa temporada. La primera: el club. “Sant Adriá es un club con una estructura distinta a los demás. La junta directiva no la componen padres de jugadores, sino gente del pueblo que apoya al baloncesto. Además, somos un club únicamente femenino, lo que evita muchos problemas”. Y añade otro factor: las condiciones del día a día. “Somos un pueblo pequeño, de unos 30.000 habitantes, pero posiblemente tengamos de las mejores instalaciones de baloncesto de toda Cataluña”.
Segundo: el trabajo con jugadoras. “Lo que buscamos es que los equipos vayan recorriendo juntos las distintas categorías. Creamos un bloque de jugadoras desde muy corta edad y van evolucionando juntas, solo modificando los equipos con puntuales incorporaciones. Y luego está el trabajo con las jugadoras: hasta categoría infantil incidimos mucho en el desarrollo de la técnica individual. Y, como se ha visto en este Campeonato de España, somos de los mejores en ese apartado”.
Tercero: los entrenadores. “Al igual que se pueden fichar jugadoras, nosotros también importamos técnicos. Por ejemplo, Jordi Vizcaíno, entrenador del equipo junior, ya había ganado anteriormente el campeonato de España (con el Mataró). Y Daniel José, del Cadete, venía de trabajar con las selecciones autonómicas catalanas”.
A estas claves habría que añadirle una estructura de juego muy similar entre todos los equipos. “Nos hemos caracterizado por nuestra defensa: presionamos a todo campo durante todo el partido. Hacemos un baloncesto de alta intensidad que hace que nuestros rivales tengan problemas para aguantar todo el partido”, detallaba Daniel José, entrenador del equipo cadete ganador de la medalla de bronce
Todo esto ha provocado que la temporada 2011/2012 sea una de las más exitosas para el Femení Sant Adriá. Además de los distintos títulos a nivel autonómico, las catalanas han alcanzado el pódium en los dos campeonatos de España disputados hasta la fecha. Y en los dos, tropezaron con la misma piedra que les impidió que las alegrías fueran aún mayores: un Gran Canaria 2014 La Caja de Canarias arrollador en categoría junior, pero al que pusieron contra las cuerdas en las semifinales del Campeonato Cadete celebrado en Barbastro y Monzón.
“Lo de las chicas del cadete tiene mucho mérito. Quince días antes del inicio del campeonato, nuestra mejor pívot, que estaba siendo seguida por el Gabinete Técnico de la Federación Española, dejó el equipo por motivos personales. Y el primer día del torneo se nos lesionó nuestra mejor jugadora. Para nosotros han sido dos bajas importantes en la rotación porque intentamos que participen el mayor número de jugadoras en los partidos para mantener la intensidad”, destaca Daniel Pozas. “Con esas dos jugadoras no solo hubierámos plantado cara al Gran Canaria, sino que las hubiéramos ganado con facilidad”, se lamentaba Esteve Rubio, padre de Ricky Rubio y cuya hija Laia ha competido en Barbastro estos días.
¿Y desde fuera cómo se analiza el éxito de esta temporada del Sant Adriá? Habla Evaristo Pérez, seleccionador nacional U16 Femenino. “Veo que tienen las cosas muy claras. Tienen una buena estructura de club, una muy buena relación entre los distintos equipos, tanto a nivel de jugadoras como de cuerpos técnicos. Estructuran muy bien sus equipos, siguen una filosofía de juego muy similar en todas sus líneas que les da una solidez y una firmeza en sus planteamientos que luego se traslada a la pista”.