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ULSA Valladolid, el sueño cumplido de una noche de verano

6/23/2017 Corría un 23 de junio del pasado año 2015 cuando Mike Hansen recibía la documentación necesaria para convertir en una realidad el sueño de un CBC Valladolid que retomaba de este modo la actividad baloncestística de una ciudad con tres décadas de historia bajo sus aros. Apenas 731 días después, la entidad celebra hoy su segundo aniversario con viento de cola tras la reciente consecución de un ascenso que su presidente espera convertir muy pronto en una realidad desde los despachos.
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PABLO ROMERO / ÁREA DE COMUNICACIÓN FEB

Muchas son las fechas que están grabadas a fuego en la memoria de un baloncesto vallisoletano que ejerció durante décadas como uno de los clásicos de la Liga Endesa antes de ver cómo su proyecto se desmoronaba con la conclusión de una campaña 2014/15 en la que el CB Valladolid no pudo superar sus graves problemas económicos.

Atrás quedaban 30 temporadas en la máxima competición nacional, seis participaciones en la extinta Copa Korac y cuatro ediciones de una Copa del Rey en las que sus aficionados pudieron ver a su equipo protagonizar la mejor defensa de la historia (39) o a Óscar Schmidt batir el récord de triples en un partido (11). Un equipo dirigido desde el banquillo por entrenadores de la talla Manel Comas, Mario Pesquera o Gustavo Aranzana y del que vistieron su camiseta talentos como Quino Salvo, Arvydas Sabonis o el histórico capitán Lalo García.

Jugadores que marcaron una época a orillas del Pisuerga y que en casos como el de Mike Hansen terminaron por enamorarse de por vida una ciudad en la que terminó por asentar su residencia. Hasta tal punto que tuvo que ser precisamente él quien marcara una nueva fecha histórica en una ciudad que tanto le había dado y para la que recuperó, aquel 23 de junio de 2015, un baloncesto que, tal y como nos explica, daba sus primeros pasos aún en pañales.

Hoy, dos años después, ese niño asoma ya sus primeros dientes de leche y lo hace con una inesperada fuerza tras su meteórico ascenso a una Liga LEB Oro desde la que recuperarán el próximo curso su trono en un baloncesto profesional.

 

Hasen: “Estamos orgullosos, el club puede tener mucho recorrido”

La temporada deportiva tocó a su fin hace días pero, prácticamente desde ese mismo momento, el ritmo de “partido” ha sido frenético para Mike Hansen y su junta directiva a la búsqueda de la viabilidad económica necesaria para poder afrontar con garantías su merecido ascenso a la Liga LEB Oro.

Eso sí, a buen seguro habrá tiempo en el día de hoy para las celebraciones ya que la entidad carmesí vive a estas horas su segundo aniversario en un baloncesto profesional en el que han irrumpido a lo grande pese a la cautela impuesta por un presidente que “debe entender algo” en esto del baloncesto…


Mike, dos años frenéticos y un gran éxito… ¿quién se lo hubiera podido imaginar?

“Sin duda, han sido dos temporadas muy intensas para nosotros. Hoy hace apenas dos años que recibimos la confirmación a nuestro proyecto y comenzamos de manera oficial con esta locura... el trabajo en este tiempo ha sido brutal porque tuvimos que comenzar desde cero, con poco más de un bolígrafo pero con la ilusión de que el baloncesto no se muriera en Valladolid. Yo había jugado tres años en la ciudad y es aquí donde resido y eso me ha permitido comprobar que la sociedad baloncestística de esta ciudad ha sido siempre muy extensa así que fue por ellos por quienes decidimos dar este paso con una filosofía muy clara”.

 
Valladolid había perdido el baloncesto y en apenas un par de meses la ciudad estaba de vuelta de tu mano… ¿cómo se consigue esto en tan poco tiempo?

“Pues a base de mucho trabajo y partiendo de unas ideas firmes. Desde el principio tuvimos claro que nuestra filosofía de club debía sustentarse en tres pilares: el poder apostar por el mayor número posible de jugadores vallisoletanos de esos con hambre para poder jugar en su casa y que sus gente les vea, el poder crear la Escuela Lalo García que personalmente me toca la fibra de una manera especial y con la que queríamos dar un nuevo enfoque a nuestras categorías de formación a través de su legado y sus valores y el poder sustentar nuestro proyecto en una estabilidad económica que nos ha llevado a ser humildes pero a no deber ni un céntimo a nadie algo a lo que no estaba acostumbrado el baloncesto de esta ciudad”.

 
En vuestra cabeza estaba el poder recuperar el lugar de Valladolid en el baloncesto pero… ¿esperabais que fuera tan pronto?

“Cuando empiezas con un proyecto así tienes esa ilusión pero como una visión a largo plazo pero la realidad ha hecho que este año nos encontrásemos con un ascenso que nadie esperaba porque nuestro objetivo prioritario para este segundo año era el poder salvar la categoría. A partir de ahí ni queríamos renunciar a la posibilidad de intentar alcanzar unos Playoffs a los que no íbamos a renunciar porque nuestra afición y el trabajo de nuestros jugadores merecía esa recompensa. Una vez que nos vimos en ellos fuimos avanzando rondas contra pronóstico de la mano de un Paco García que es de lo mejor que he visto en eliminatorias a cinco partidos ya que fue capaz de recuperar jugadores sacando lo mejor de sí con una filosofía de trabajo con la que poder eliminar a equipos muy superiores a nosotros. De este modo nos hemos encontrado con este ascenso a LEB Oro que nos hace una especial ilusión”.

 
De tus palabras podría deducirse que el poder recuperar tanto el baloncesto como a la masa social ha sido casi más importante que el poder presumir que volvéis a ser ciudad de LEB Oro…

“Es que para nosotros esa era una de nuestras prioridades cuando nos decidimos a poner en marcha este proyecto. La ciudad se lo merecía más que nadie porque han sido capaces de generar de nuevo esa ilusión por el baloncesto que nos ha llevado a ver el Pusuerga de antaño. Está claro que en el baloncesto actual el músculo te lo da la masa social y, en ese sentido, podemos sentirnos muy orgullosos de poder decir que hemos contado con su respaldo y de haber podido recuperar a la gente que se había ido desengañada del baloncesto. Personalmente puedo decir que hay dos días en los que la afición me ha emocionado mucho, uno fue el quinto partido contra Morón donde un martes por la noche juntamos 3.000 almas que se quitaron el Sambenito de ciudad fría llevándonos en volandas con su ánimos y otro fue el cuarto de la final donde tuvimos que abrir el anillo superior congregando a 5.000 personas que nos ayudaron a ganar el partido”.

 
Y todo esto con un paco Paco García al frente del vestuario que parece haber tenido mucho que ver pero… ¿cómo se convence a un histórico de los banquillos para que se haga cargo de un proyecto de LEB Plata?

“Al principio yo era el único loco que creía que podía convencer a Paco García para que se hiciera cargo de este proyecto. Había sido jugador suyo y eso te ayuda a crear una fraternidad de por vida que, en este caso, fue clave para que aceptara nuestra oferta. Durante el primer año me había ayudado mucho, me había aconsejado desde fuera y le gustaba nuestro proyecto así que no fue difícil convencerle. Quería mantener el ADN de este club con jugadores vallisoletanos acompañados de 3 pinceladas exteriores y lo hacía con las ideas claras. Desde el primer día le dije a los jugadores que Paco era un entrenador duro y exigente pero que si se dejaban la piel por él iban a tener a un amigo de por vida. Les expliqué que tanto Lalo García, como Óscar Smith, como yo entre otros muchos habíamos recibido esas broncas que habían sido muy importantes en nuestras carreras, ellos entendieron esa filosofía y gracias a ello Paco ha sido una de las piezas más importantes de este proyecto”.

 
Pero para pieza importante, la de un tal Sergio de la Fuente…

“Sin lugar a duda. Para nosotros es nuestro capitán y todo un estandarte, un jugador que renunció a ofertas superiores y que el año pasado jugó medio cojo hasta que se rompió y tuvo que parar. Cualquier otro jugador en estas circunstancias hubiera parado mucho antes pero su compromiso le llevó a ponerse en riesgo por el equipo. Tan sólo tengo palabras de elogio para él porque lleva dos años dejándose la vida por el club y porque este año ha sabido adaptarse a las exigencias de Paco para poder mantener sus números de MVP. Estamos hablando de alguien que quiere a su ciudad como nadie, que ha creído en este proyecto y que es sin duda un jugador fundamental para nosotros tal y como ha podido verse en una temporada en la que ha liderado hasta cuatro rankings de valoración”.

 
Sergio ha sido el líder pero no debemos olvidarnos de que este equipo se compone de jugadores de casa… ¡hasta 8 hombres!

“Si de algo nos sentimos orgullosos es de haber podido lograr un ascenso con 8 jugadores de la tierra, gente que ha sentido el proyecto y que ha sabido creer en él con ilusión. Esto es algo que mucha gente no puede decir y por lo que nosotros apostamos desde el principio demostrando que se pueden obtener buenos resultados pese a que cada año la dificultad es mayor”.

 
Sin duda una apuesta por la gente de la casa que que supone el mejor aliciente para los chicos de la cantera pero, ¿cómo están siendo estos primeros meses de trabajo de la Escuela Lalo García?

“Para nosotros muy ilusionantes ya que es un proyecto que personalmente me toca de una manera especial. Queríamos seguir el legado que Lalo había dejado en una ciudad que le debe mucho. Durante sus 13 temporadas en la ACB fue el mejor embajador posible del club y la ciudad siendo todo un referente también en acciones sociales donde nunca faltó a ninguna cita y siempre con una sonrisa. La creación de la Escuela Lalo García era una forma de devolverle una pequeña parte de ello con un reconocimiento que va más allá ya que si algo buscamos es el poder empapar a los niños de la cantera de sus valores, su entrega y su pasión a la hora de sudar la camiseta...”.

 
Culminado este segundo año llega el momento de los despachos… ¿será el CBC Valladolid equipo de Liga LEB Oro la próxima temporada?

“El trabajo en la pista está hecho así que ahora es el momento de los directivos. Tenemos que luchar para poder culminar ese ascenso a la LEB Oro y para poder hacerlo con un presupuesto digno que nos permita afrontar la Liga con una plantía de garantías. Somos optimistas pero ahora tenemos que seguir en ese camino que nos ha llevado hasta aquí porque la LEB Oro es una Liga muy dura, una competición profesional en la que todo es el doble de caro que en la LEB Plata y en la que deberemos ir con los pies en el suelo, con paso firme y con el único objetivo de poder asentar nuestro proyecto en la competición. Y todo ello sin olvidar que somos un proyecto muy joven de apenas dos años de vida”.

 
¿Cómo está viviendo estos días la ciudad? Se palma mucha ilusión…

“Están muy ilusionados y expectantes por poder conocer la campaña de abonados pero primero tenemos que conseguir el OK al aval. Hemos pasado ya los primeros filtros y somos optimistas así que ahora estamos inmersos en la búsqueda de un mayor patrocinio y una mayor masa social que nos ayuden a doblar nuestro presupuesto hasta los 450.000 € con los que confirmar nuestro salto. Entre instituciones, patrocinadores y aficionados deben ayudarnos a estar en una Liga que todos nos merecemos y a la que queremos llegar con humildad y sinceridad ya que aquí no estamos engañando a nadie porque estamos cumpliendo con empresas y patrocinadores”.

 
¿Ha merecido la pena el esfuerzo de estos dos años como líder de este proyecto?

“Viendo lo que hemos conseguido no hay duda alguna pero han sido meses de mucho trabajo. Yo nunca he sido un hombre de portadas y siempre he creído que el protagonismo y los focos deben apuntar a la pista ya que la plantilla es la que juega y la que gana los partidos. En esta etapa he entendido que ser directivo es muy duro, que está acompañado de muchos sinsabores y que hay momentos muy duros pero he tenido un gran compañero de viaje como Feñe (Juanjo Fernández), una persona de palabra que es baloncesto en Valladolid y que es muy querido por la ciudad. Estoy contento de haber podido ayudar al baloncesto de la ciudad pero también soy consciente de que mi vida es otra, que soy profesor de inglés que es de lo que vivo, que tengo una familia y que más pronto que tarde tendrá que venir otro presidente que pueda dedicarse al club en exclusiva”.

 
Por último… ¿Qué le aguarda al futuro de este CBC Valladolid?

“Como he mantenido en todo momento, no debemos crecer demasiado rápido, debemos ir paso a paso, garantizar en primer lugar el presupuesto para jugar en una LEB Oro que nos hemos ganado sobre la pista y, a partir de ahí, disfrutar con paciencia de todo lo que venga para poder asentarnos en una Liga de nivel y muy exigente. Estamos asentando cimientos firmes y si hacemos las cosas bien y con cabeza este club puede tener mucho recorrido”.

 

Hasen junto a Paco García (Foto: CBC Valladolid)
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