Noticia ► LA PRIMERA LIGA / JOSÉ LUIS MARTÍNEZ

“Tras la primera Liga empezaron a llegar patrocinadores”

3/31/2017 No sólo fue uno de los protagonistas de la primera Liga sino también uno de sus primeros campeones. José Luis Martínez formó parte de la plantilla del Real Madrid 1957 junto a su hermano Alfonso, máximo anotador de la competición. Retirado ahora en tierras canarias, el jugador ex internacional nos expone sus recuerdos de aquella experiencia extraordinaria en lo que él califica “no de la historia sino de la prehistoria” del baloncesto español 31 de marzo: 60 años del nacimiento de la Liga / DOSSIER / Jorge Garbajosa: “La primera Liga como ejemplo” / Un paseo por la primera Liga (video) / ACB: 60 años de liga: Hoy empieza todo
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JORDI ROMÁN

Imagino que es un orgullo haber participado en la primera Liga y que ahora se reconozca su importancia.

Sí, claro. Ahora jugar una Liga es lo más normal del mundo pero entonces no lo era. Fue importante porque fue la primera competición que tenía carácter verdaderamente nacional y jugábamos todos contra todos. Hasta aquel momento sólo nos enfrentábamos con equipos de fuera de nuestra región en la Copa, aunque en realidad todo el baloncesto se concentraba especialmente en Cataluña y Madrid.

Y usted era el hermano de la gran estrella…
Alfonso tenía una personalidad peculiar, era además muy tímido, pero era un jugadorazo. Sinceramente, no había otro tan determinante como él. Jugar en el equipo de Alfonso era ganar. Jugamos juntos ocho años.

¿Viajar para jugar también fue una novedad?
Algo se viajaba, en la Copa, los que éramos internacionales con la Selección. Pero desplazarse de forma habitual para jugar una competición fue algo nuevo. En aquella primera Liga viajábamos sólo los fines de semana, claro, todos teníamos nuestro trabajo o nuestros estudios.

Así se fomentaron también las rivalidades.
Por supuesto, ya las había, pero se fomentaron más. De todos modos, todos los jugadores en general teníamos una muy buena relación, incluso amistad. El baloncesto era como una familia, nos conocíamos, nos relacionábamos. Recuerdo alguna vez con la Selección, estando en el vestuario después de un partido creo que en Alemania, entró una persona, nos dijo “yo jugaba en el Montgat”, y alguno lo reconoció, nos abrazamos, nos fuimos a cenar juntos, en la pista a veces nos hacíamos bromas… Era otra época, romántica, pero ojalá nos hubiera tocado a nosotros la actual.

¿Qué cree que significó el arranque de la Liga para el desarrollo del baloncesto?
Aparte de lo que hemos comentado, que la rivalidad y la competición ayudan a mejorar, recuerdo que a partir de entonces empezaron a llegar patrocinadores. Los jugadores no teníamos contratos, pero algo sí nos ofrecían por fichar, poca cosa pero algo era. Con la llegada de patrocinadores ya fue algo más para los que decidieron dedicarse al baloncesto, como mi hermano Alfonso. A mí ya no me tocó esa época porque una vez acabé los estudios me retiré.

Todos coinciden en recordar la respuesta del público.
Fue muy buena, había muchos aficionados en casi todos los partidos. Pero es que la competición también era buena. Había igualdad entre los equipos, aunque al final los más potentes ganaban casi siempre. Pero era normal llegar a los últimos cuatro o cinco minutos con sólo dos o tres puntos de diferencia.

Pero era otro baloncesto…
Fundamentalmente era un baloncesto de abajo arriba, los contraataques sólo se acaban en bandeja. Ahora se juega de arriba abajo, todos los jugadores se cuelgan del aro. Y aunque en aquella época había muy buenos jugadores, la técnica individual de los de ahora es incomparable. Además, por ejemplo, no podías hacer como hacen ahora, que se pasan el balón entre las piernas, te llamaban chulo… Y la potencia física también es inciomprable. De hecho, nuestra generación fue la que introdujo el tiro en suspensión, antes no existía. Tampoco había bases, aleros, escoltas… jugábamos dos defensas, dos delanteros y un pívot. Con 1,95 de estatura eras un gigante.

¿El mejor era Kucharski?
Sí. No era el más rápido, ni el más alto, ni el que más saltaba, ni el más fuerte… Pero era el mejor, era extraordinario.
José Luis Martínez (izquierda), junto a su hermano Alfonso en el Real Madrid 1957
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