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Andreu Bou: “España respira baloncesto”

10/24/2013 Quizás será su juventud – 30 años -, quizás su prematura vocación por ser entrenador – empezó con 13 años – pero lo cierto es que Andreu Bou, técnico del Cadi La Seu, se convierte en un torrente de ideas cuando se pone a hablar de baloncesto. Afirma que “España respira baloncesto” pero el que firma este reportaje piensa, al final de la conversación, que el que realmente respira baloncesto es él. 
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MIGUEL PANADÉS/ÁREA DE COMUNICACIÓN FEB

Para empezar, reconocimiento de un defecto en el cual intenta trabajar para mejorarlo. Su adicción por el baloncesto llega al extremo de no poder desconectar afectando ello, algunas veces, a su vida personal. “Creo que con los años conseguiré controlar mejor estas sensaciones y separar más lo que es vida personal y profesional. Actualmente tengo pocas prioridades más allá del baloncesto y creo que los entrenadores debemos también trabajar ese aspecto para encontrar un mejor equilibrio”. Nos encontramos con un técnico que fue precoz en todas las facetas del baloncesto ya que con catorce años entrenaba y jugaba con el equipo senior de su club alternando la pista con sus inicios como entrenador. Una grave lesión de rodilla a los 19 años le influyó para tomar la primera y fundamental decisión en su vida: dejar el baloncesto como jugador y focalizarlo todo en ser entrenador… “menos baloncesto y más estudiar”, le recriminaba su madre cada vez que le veía llegar a casa pasadas las once de la noche tras horas y más horas metido en una pista de baloncesto.

Y en los inicios como técnico mención a esas figuras, algunas menos conocidas pero siempre determinantes que influyen en la formación de nuevos talentos de entrenadores. “Jordi Ferrer es el entrenador que más me marcó en su trabajo técnico sobretodo encarado a la mejora individual de la jugadora en formación. José Fernández, me entrenó como jugador y es seguramente el modelo de Entrenador del que más "TICS" he recogido. Exigente, duro y nunca conforme con el listón en el que se trabajaba. Víctor Lapeña es quien me hizo el "postgrado" como segundo entrenador, con el conocí la Liga Femenina. En dos años con él experimenté una evolución diaria como entrenador.”

Relata sus primeras experiencias como entrenador con la misma pasión que vive los partidos desde la banda. Recuerda esa última jugada de un partido decisivo de minibasquet con tanta satisfacción como cuando lo hace de algún momento brillante vivido en la élite tanto con su club actual como en la U16 Femenina en la que desde hace unos cuantos veranos es entrenador ayudante de Evaristo Pérez. “Ángel Palmi es el primero que apostó por mi cuando yo era muy joven – 26 años – y me dio la oportunidad de poder vivir la experiencia de la selección española U16 y los diferentes Europeos, algo que ha sido importantísimo para mi crecimiento como entrenador. He trabajado al lado de Evaristo Pérez que lo defino como un “veterano de escuela moderna”. Andreu menciona continuamente referentes y estos van desde los más conocidos como Sito Alonso hasta otros anónimos en el mundo de la canasta como el, curiosamente, actual alcalde de Caldes de Montbui, Jordi Solé, entonces entrenador del senior del club del pueblo. E intercala nombres de jugadoras con las que coincidió en su primera etapa como entrenador senior. “Siempre me acordaré de tres que me marcaron mucho como entrenador en mi primera temporada profesional, Elsa Donaire y Rosa Pérez, por su entrega constante, lucha y transmisión de aprendizajes. Y de Licet Castillo, jugadora a la que entrené con 26 años en mi primera temporada en LF, ella con 35, internacional olímpica Cubana e intentando readaptarse a hacer cosas en los entrenamientos que no había hecho en la vida e intentando dar por encima del límite a pesar que estuviera dirigida por "un chico" nueve años menor”.

Encontramos una significativa coincidencia con diferentes entrenadores al valorar las experiencias de sus jugadores o jugadoras como muy importantes en su desarrollo como técnicos. Reflexiona Andreu de esa fundamental relación entrenador-jugadora llegando a la conclusión de que, especialmente en baloncesto femenino, “las jugadoras notan cuando dejas de ser sincero. He llegado al convencimiento de que es importante, controlando siempre los estados de ánimo, ser uno mismo en cada momento. Yo soy bastante transparente, en mi vida personal como en mi vida como entrenador, y creo que en general la jugadora agradece esa manera de comunicar”. Transparente, sí, comunicativo, también y entendiendo el “trabajo en equipo” junto a entrenador ayudante, preparador físico, fisio o delegado como clave en el objetivo de que las consignas lleguen mejor a las jugadoras a lo largo de la temporada. “Creo en tres bloques en la comunicación con la jugadoras: uno, gestionar bien la información en cuanto a cantidad y calidad. Dos, que esa comunicación sea recíproca. Tres, que las jugadoras veteranas transmitan mensajes positivos al equipo. Causa mucho más efecto que una jugadora referente del equipo le haga una corrección a una joven”

Desde que siendo un adolescente diseñaba en el pupitre de la clase las tácticas del partido del sábado siguiente hasta ahora, Andreu Bou no ha dejado de pensar diariamente en el baloncesto, de respirar baloncesto. Analiza la Liga Femenina ironizando con una frase del expresidente del FC Barcelona Joan Laporta. “Que no estamos tan mal hombre. Que la situación deportiva de la Liga Femenina está dando la oportunidad a jugadoras jovencísimas de vivir unas experiencias de las que no beneficiaremos todos en un futuro muy cercano. El baloncesto femenino español ha hecho de la necesidad virtud y la prueba está en que acabamos de vivir un verano irrepetible”. Un verano de oro en el cual el actual técnico de Cadi La Seu hace especial hincapié analizando todos los procesos influyentes para explicar el éxito de nuestras selecciones. “El Método FEB empieza por el sentimiento con el que viven el baloncesto cientos de entrenadores de formación repartidos en sus respectivos clubes y federaciones. Empieza porque España respira baloncesto. A partir de ahí, prosigue en la detección y selección de jugadoras talentosas y, para empezar a construir los éxitos del verano, en las mini concentraciones de Navidad y Semana Santa que son importantísimas para ganar tiempo al tiempo. Y luego, con toda esa “previa” perfectamente diseñada por el Área Deportiva de la Federación, ese mes de concentración y campeonato en el que se vive y trabaja con una intensidad brutal y donde todo lo que se hace va destinado a que el talento de las jugadoras fluya en la pista”. Lo tiene interiorizado y lo describe con el orgullo de quien lleva sumando oro tras oro en cada verano sintiendo el respeto de las rivales en cada campeonato, en cada partido. “Las selecciones españolas se han ganado el respeto internacional y eso provoca que por una parte todas las rivales tengan una motivación extra para ganarnos pero, por otra parte, sientan durante los partidos, que no podrán conseguirlo”.
“El baloncesto femenino español ha hecho de la necesidad virtud y la prueba está en que acabamos de vivir un verano irrepetible”
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